Levantamiento
Zonas, rutas y frecuencias reales, y el flujo de atención del reclamo acordado con la dirección responsable. Sin este paso, el sistema se construye sobre supuestos.
La ruta planificada se contrasta con el recorrido real de los vehículos, y la entidad obtiene por fin el dato que hoy no tiene: cuánto del cantón se cubrió, a qué hora y con qué desvíos. El ciudadano consulta su horario, sigue la unidad en el mapa y reporta un punto crítico, todo desde el navegador.
El ciudadano no instala ninguna aplicación. La cuadrilla deja evidencia aunque no haya señal.
La recolección es el servicio municipal más visible y el que menos evidencia deja. Cuando un ciudadano reclama que el carro no pasó, la entidad no tiene con qué responder: hay una hoja de ruta en papel, un chofer que dice que sí pasó y ningún registro que zanje la discusión. Sin esa evidencia no hay forma de sostener una tasa de recolección, ni de justificar la separación en origen, ni de responder a un organismo de control.
El acceso es una dirección web. Exigir la descarga de una aplicación para saber cuándo pasa el recolector deja fuera a buena parte de la población, y es la razón por la que este tipo de servicio se queda en curiosidad y no llega a ser un servicio masivo.
Día, franja y tipo de residuo que le corresponde al domicilio registrado.
Seguimiento en vivo del vehículo asignado a su ruta, con la hora del último reporte.
Cuando la unidad se aproxima al punto registrado, con el radio que la entidad define por zona.
Si la ruta no ha iniciado o va atrasada, el aviso se emite igual y evita la salida innecesaria de residuos.
Una fotografía y la ubicación bastan para abrir el caso. El ciudadano ve en qué estado quedó.
Aviso por mensajería, correo o notificación del navegador, y también para quien no tiene teléfono inteligente.
Zonas, rutas y frecuencias las administra la entidad, con fecha de vigencia. Cambiar el trazado de una zona es una edición en el panel, no un pedido al proveedor.
Cada cambio de trazado queda fechado, y el histórico no se pierde al reorganizar el servicio.
Con el tipo de residuo, que es lo que hace posible la recolección diferenciada.
Ruta, vehículo y conductor por fecha, que es el registro que después sustenta cualquier reclamo.
Cada punto crítico con estado, responsable y cierre. Los reportes del mismo punto se consolidan en un caso.
El personal en ruta registra lo atendido con fotografía y ubicación. Opera sin señal y sincroniza al reconectar.
Cobertura, puntualidad y casos, listos para el informe de rendición de cuentas.
Cada jornada deja una ejecución medida: qué porcentaje de la ruta se recorrió, a qué hora pasó por cada tramo, qué se omitió y qué reclamos se atendieron. Ese cruce es la diferencia entre comprar software y comprar fiscalización, y es lo que una autoridad puede mostrar cada mes contra el mes anterior.
Cobertura medida, no declarada.Un municipio pequeño no necesita comprarlo todo el primer año. El alcance se cierra con la entidad antes de escribir la primera línea, sobre las zonas y rutas reales del cantón.
Zonas, rutas y frecuencias reales, y el flujo de atención del reclamo acordado con la dirección responsable. Sin este paso, el sistema se construye sobre supuestos.
Panel de la entidad, portal del ciudadano con horario y seguimiento en vivo, avisos de agenda y proximidad, reporte de puntos críticos y evidencia de la cuadrilla.
Estimación de llegada a partir del histórico de cada tramo, clasificación automática de las fotografías de reporte y tablero de cumplimiento publicable.
Pesaje, sensores de llenado en contenedores y rutas dinámicas quedan como fase condicionada: dependen de equipamiento de terceros y se cotizan por separado, nunca dentro del alcance base.
Y como tal se trata desde el diseño. No se solicita cédula ni nombre para recibir un aviso, el número de teléfono se registra solo si el ciudadano elige ese canal y la baja es inmediata. La entidad accede a información agregada por barrio, no al mapa de quién vive dónde. En las fotografías de reporte se difuminan rostros y placas antes de su ingreso al panel, y no se aplica reconocimiento facial en ningún punto del proceso. Todo conforme a la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales del Ecuador.
Cuéntenos cuántas unidades recolectoras tiene la entidad y cuántas rutas opera. Respondemos rápido, sin formularios.